Reclamar al seguro o reparación directa en el taller? - Servitalleres Blog
Reclamar al seguro o reparación directa en el taller?
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Pareciera obvio que cuando se sufre un accidente o robo de algún accesorio en el vehículo, el camino mas conveniente fuera realizar la reclamación al seguro todo riesgo. Sin embargo, la decisión de afectar o no la póliza debería tomarse teniendo en cuenta los múltiples factores que influyen y las condiciones en las que el siniestro ha sucedido. En la búsqueda de argumentos para decidir que hacer, varios clientes nos llaman a consultarnos sobre cuanto puede costar la reparación de un daño, independiente de si ellos fueron los causantes o los perjudicados por dicho percance. La mayoría de veces esto sucede en el lugar de los hechos y lo hacen para saber por ejemplo si es más conveniente hacer un arreglo directo con la contraparte. Analizaremos entonces a continuación los diferentes aspectos a tener en cuenta:
  • Descuento en la prima por no reclamación: una práctica comercial frecuente en el gremio de las aseguradoras es rebajarle a los clientes 10% del valor de la prima cada año que no se hayan hecho reclamaciones hasta llegar a un descuento máximo del 50% al cabo del quinto año. Esto incentiva a que no se vuelva costumbre acudir al seguro por detalles o golpes menores y a que el negocio para ellos siga siendo rentable si se tiene en cuenta que el modelo funciona como una bolsa donde cada asegurado contribuye al pago de los siniestros de los otros asegurados mediante la prima mensual. Es necesario entonces saber si la póliza adquirida y la compañía prestadora del servicio ofrece este beneficio, que tipo de restricciones tienen para aplicarlo o no y luego hacer las cuentas anuales sobre cuanto se ahorraría para así decidir que sería mejor, si reclamarle al seguro o costear los gastos.
  • Deducible a pagar: existen dos tipos de deducibles al momento de sufrir un siniestro y tener que hacer uso de la póliza: el primero es como porcentaje del valor asegurado o un valor mínimo (tanto porciento o tantos salarios mínimos) y el segundo es como porcentaje del siniestro (tanto porciento sobre el valor de la pérdida que normalmente oscila entre el 10 y el 20%). Para determinar cuál de los dos aplica es necesario saber el monto del siniestro, es decir que por ejemplo, si el valor mínimo está en $500.000 y el porcentaje sobre el valor de la pérdida es del 10%, cualquier siniestro por debajo de $5.000.000 le corresponderá a cargo del cliente el pago de un deducible del valor mínimo. Por el contrario, si el siniestro se encuentra por encima de $5.000.000, digamos que está en $6.000.000, le corresponderá el pago de $600.000 que constituye el 10% del valor inicial.
  • Tiempos de reparación: depende del tipo de siniestro, del vehículo y las piezas implicadas. El tipo de aseguradora y su red de proveedores también puede influir en el tiempo de respuesta, pues es común que salgan imprevistos que normalmente debe aprobar el perito asignado para hacerle seguimiento al caso. Muchas veces estos trámites administrativos debidos a detalles no planeados pueden aumentar significativamente el tiempo de permanencia del vehículo en el taller asignado. En el caso de golpes leves donde hay implicadas 2 o menos piezas pero que según criterio del taller y la aseguradora no es necesario cambiar, la reparación puede durar en promedio  de 3 a 4 días, tiempo muy similar al que se tarda una reparación de un cliente particular. El detalle es que normalmente esos golpes no son pasados por el seguro pues su valor no supera el monto mínimo hablado anteriormente. En casos donde se vean implicados varios repuestos, el tiempo comienza a correr dependiendo de la marca y el tipo de repuesto en gran medida. En promedio, una reparación estándar o común con piezas de fácil recambio tarda unos 8 días y una media o fuerte puede tardar de 20 días hasta un mes. Aquí es donde comienza a haber diferencia con el arreglo directo porque muchas veces en el último caso al no haber trámites administrativos ni intermediarios sino solamente cliente-taller, los tiempos pueden bajarse a menos de la mitad, factor importante por ejemplo para personas que viven de su vehículo o que necesariamente se deben movilizar con este medio de transporte.
  • Pago directo: algunas aseguradoras a petición del cliente acceden a realizar el pago directo. Este procedimiento se realiza cuando se solicita un taller diferente al de la red con la que tienen convenio para atención de siniestros. Hay que tener cuidado pues no todas las compañías tienen esta opción y es más frecuente que el cliente deba someterse al taller que le fue asignado. En caso de permitirse el arreglo directo, normalmente la aseguradora reconoce el valor de la reparación bajo estrictas cotizaciones y descontando el valor del deducible junto con los descuentos que se tienen pactados con sus proveedores. Es claro que esta opción abre la puerta para que el cliente lleve el vehículo a su taller de confianza y se evite los trámites engorrosos y las demoras que causan las reclamaciones por siniestro.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, la decisión de reclamarle o no al seguro depende principalmente del tipo de siniestro, del tipo de póliza adquirida, del uso y frecuencia que se le de al vehículo y de las condiciones y/o beneficios pactados al momento de asegurarlo.

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