Cuidados a tener con tu vehículo en cuarentena - Servitalleres Blog
Cuidados a tener con tu vehículo en cuarentena
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Carro en Cuarentena

En estos tiempos de aislamiento social, no solo nosotros nos vemos obligados a quedarnos en casa. Nuestro vehículo en cuarentena también debe permanecer un tiempo prolongado en el garaje e inactivo. En esta ocasión, queremos hablarles acerca de los cuidados a tener con nuestro vehículo para evitarnos sorpresas al momento de volverlo a encender y así podernos movilizar con tranquilidad una vez finalice la cuarentena:

  1. Clima e intemperie: el sol, la lluvia y en general los cambios de temperatura tienen un efecto directo en la pintura de nuestro vehículo. Es recomendable mantenerlo alejado de estos fenómenos climáticos sobre todo cuando permanece largos periodos de tiempo inmovilizado. Si por razones de disponibilidad de espacio no es posible mantenerlo en un garaje con techo, se recomienda utilizar una pijama como protección. Al momento de ponerle la pijama al vehículo, es ideal que se encuentre libre de tierra y polvo para evitar rayar la pintura.

  2. Llantas: la presión de las llantas puede variar cuando el vehículo pasa mucho tiempo estacionado. Esta variación de presión está directamente relacionada con el estado de las llantas. A medida que tienen mayor desgaste y uso, la probabilidad de que existan pequeños escapes de aire aumenta. La recomendación es realizar un chequeo visual periódico, puede ser una vez a la semana, para verificar que las cuatro llantas no se vean desinfladas. Lo ideal si se observa una llanta con poco aire es inflarla de nuevo, pero en muchos casos no se dispone de un compresor para hacerlo. De todas formas, con la inspección visual por lo menos podemos detectar si existe alguna anomalía, luego tomar acción dirigiéndonos a un montallantas y así nos ahorramos la sorpresa de darnos cuenta en el lugar menos adecuado o cuando estamos de afán y sin tiempo.

  3. Batería: este elemento es el más susceptible a fallar en largos periodos de inactividad de nuestro vehículo. Al igual que las llantas, la probabilidad de que presente una anomalía es directamente proporcional a su estado y el uso que haya tenido. Si tenemos la certeza de que la batería es relativamente nueva o se encuentra en buen estado, no es necesario realizar ninguna acción al respecto. A veces escuchamos que se recomienda prender el vehículo ocasionalmente para que la batería recupere carga. Si bien es cierto que se recupera la carga de esta forma, no es lo más adecuado. Al encender nuestro vehículo en cuarentena luego de un largo periodo de tiempo estacionado, el motor tarda mucho más tiempo en calentarse. Si no se mueve sino solo se acelera, se genera contaminación y consumo de combustible innecesariamente. Para lograr el efecto de carga de la batería por este método, es necesario mantener el vehículo encendido por lo menos unos 5 minutos y a más de 2000 rpm. Por esto, las mejores prácticas si sabemos que nuestra batería no es nueva y tiene un uso considerable, son las siguientes:

    • Verificar que ningún accesorio interno se encuentre encendido y consumiendo energía (radio, luces, puertas, capot o baúl entreabiertos). Esto también aplica para baterías nuevas ya que es la principal razón por la cuál se consume la carga.

    • Desconectar el borne negativo. Esto implica tener la herramienta y las precauciones adecuadas para evitar riesgos. Si se considera novato recomendamos evitarla. Adicionalmente, esta práctica genera un problema en vehículos modernos y es la desconfiguración de funciones básicas del vehículo tales como la memoria del radio, la programación de bloqueos y elevavidrios de las puestas, entre muchas otras para modelos más sofisticados.

  4. Nivel de fluidos: es fundamental revisar de forma periódica el nivel de aceite motor y del líquido refrigerante. Si se considera novato, basta inicialmente con revisar el piso debajo del vehículo en busca de manchas y huellas. Esta revisión puede alertarnos sobre una posible fuga. El siguiente paso es hacerle seguimiento para determinar la magnitud, para lo cual se debe proceder con una limpieza del área afectada. Luego se recomienda revisar el mismo lugar cada 2 o 3 días y analizar si aumentó o permanece igual. Mediante esta inspección, al igual que con las llantas, podemos ahorrarnos una sorpresa y saber que debemos programar una visita al taller tan pronto podamos volver a movilizarlo.

  5. Luces exteriores: normalmente nos olvidamos de revisar de vez en cuando las luces delanteras y traseras de nuestro vehículo o simplemente no sabemos cómo hacerlo. Esta práctica requiere de dos personas para hacerla de la forma sencilla y de una sola persona para la forma menos sencilla. Basta con encender el vehículo y realizar el cambio de luces, encender exploradoras, activar el freno y la reversa para que la otra persona nos diga si todos los bombillos encienden. En caso de no contar con ayuda, es posible revisar fácilmente las luces delanteras, pero para las traseras es necesario contar con una ayuda extra como una pared, espejo o superficie que refleje el destello de las luces y así poder verificar que todo prenda bien.

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